jueves, 29 de octubre de 2015

LA HOGUERA


Se enciende, se prende, alumbra y apaga
la hoguera solitaria acompañó a la muerte,
un madero viejo descansa entre las llamas
su astilla profunda se vuelve carbón, cenizas, llamarada.

Arde en las noches cual prófuga del infierno
y abriga el destino de aquel chamusquero.
Revuelve el humo de sus leños
y cambia el camino de su viento.

Las llamas se extienden entre indios y negros,
La hoguera huele a caucho, a waira quemada;
hombres azules, de plumaje de cóndores, loros y guacamayas

defienden su tierra de las llamas de Arana,
y de su látigo de sangre con el que mata indignado:

al indio, al campesino y a su selva que se apaga entre las llamas.